Pero solo porque esta es mi definición de maternidad, no significa que cumpla esta función con facilidad y gracia en todo momento. He tenido mi cuota de crisis en pleno supermercado, de no querer levantarme de la cama en medio de la noche para calmar a un bebé que llora y de desear que pudiéramos quedarnos en casa en lugar de ir a la terapia. Soy humana, pero también soy una persona orientada por las metas, y si puedo recordar mi objetivo final como madre, puedo dar pequeños pasos para alcanzarlo un minuto, una hora, un día a la vez.
Mis esfuerzos nunca serán lineales; debo tener en cuenta mis circunstancias de cada día. Algunos días, tenemos una cita tras otra y no hay tiempo para jugar. Otros días estamos en casa todo el día y elijo simplemente pasar el rato con mi hijo y ver dibujos animados, jugar con juguetes, y no hacer la terapia en casa o no hacer ciertos quehaceres porque creo que todos necesitan un descanso y tiempo para relajarse, incluso los niños. Pero eso no significa que no cuestione estas decisiones. Las cuestiono todo el tiempo. Si no pongo a Oscar en la tabla de apoyo supino lo suficiente, no desarrollará la flexibilidad en la caderas y la pelvis para poder caminar. Si no lo llevo a la escuela, no tendrá ninguna interacción social ese día. Si pospongo su cirugía cardíaca, se la realizarán cuando tenga la edad suficiente para solidificar la memoria y tal vez quede traumatizado. Ya tiene TEPT de todas las citas con el médico y los procedimientos a los que ya se ha sometido. El otro día, vino conmigo a una cita en la que el médico iba a tomarme la presión arterial a mí y Oscar vio el manguito y comenzó a temblar y llorar. Tuve que dar vuelta su cochecito para que no mirara. Es difícil. Muy pero muy difícil.
Algunos días, tengo la capacidad de dar un paso atrás y preguntarme: “¿Estás haciendo lo mejor que puedes con la información, la energía y el tiempo que tienes hoy? ¿Qué puedes hacer mejor la próxima vez? ¿Cómo puedes ser más productiva mañana?”.
Estos días son muy importantes porque me ayudan a reorganizarme y, en última instancia, a convertirme en la madre y la persona que quiero ser. Creo que la autocrítica y la autoedición son muy importantes, no solo al escribir y al hacer negocios, sino también en el desarrollo del ser. ¿Cuáles son tus fortalezas? ¿Cuáles son tsus debilidades? ¿Qué le ofreces a tu familia? ¿A tu comunidad?
Es importante pensar en estas cosas con frecuencia. No es posible pensar en ellas todos los días, pero cuando sí es posible, pregúntense: “¿Qué significa para mí ser madre?”.
Me encantaría escuchar sus respuestas.



